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Visitar Londres en un día



Tienes que tener clara una cosa, Londres es inmensa y no podrás visitar absolutamente todo en un solo día.

Así que no te agobies si no has visto algún monumento, piensa que pronto volverás y podrás ver un Londres completamente distinto al de la última vez.


Lugares propuestos para ver en Londres en un solo día


• Puente de Westminster: Vistas al Rio Támesis y al London Eye

• Big Ben

• Westminster Palace

• Westminster Abey

• St Jamess Park

• Buckingham Palace

• Trafalgar Square y National Gallery

• Picadilly Circus, Oxford Street y Regent Street

• Soho y China Town


Comenzamos

El mejor lugar para comenzar un viaje a Londres es discutible, cada uno tendrá una elección propia y personal. Yo lo tengo claro, es el puente de Westminster. Tiene todo lo que necesitas para darte cuenta de que por fin estás en Londres.

Al este el London Eye, la noria más famosa del mundo; al oeste el Palacio de Westminster y su famosísimo Big Ben; bajo tus pies el río Támesis, y cruzando el puente decenas de autobuses rojos de dos plantas y taxis negros, los clásicos hackney carriage.






Déjate llevar por el ambiente de tu alrededor, olvida las prisas por visitar todo y las que los otros viandantes llevan consigo y tratan de contagiarte, lo has conseguido, estás en Londres.

Cada vez que paso por delante me sorprende el Big Ben por la anchura que tiene. Curioso, ¿verdad? Pues siempre me parece que la torre de reloj más famosa del mundo ha engordado de una visita para otra. Una vez hecho el autorretrato de turno en el Big Ben toca dar la vuelta al Palacio de Westminster y a continuación ver la Abadía de Westminster donde se corona a los reyes ingleses.





Hora de Comer

Tras ver la Abadía de Westminster subimos la calle Storey’s Gate para llegar a St Jamess Park donde comer algo y poder visitar el Palacio de Buckingham. Si pensáis en llevar algo de comer a media mañana tened en cuenta que necesitaréis un poco más de comida de la cuenta, pues las ardillas del parque siempre están hambrientas.





Llegar a Buckingham Palace tiene especial interés si se hace a la hora del cambio de guardia, además siempre os podéis hacer una foto con “señor del gorro” de turno.





Remontando The Mall nos acercaremos a Trafalgar Square. Allí podemos visitar la National Gallery completamente gratis y comer por la zona, antes, durante o después de ver las exposiciones. Las horas en este museo os pueden pasar volando, pero lo mejor es disfrutar de lo que se hace y no tener prisa. Si quedan cosas pendientes se harán en futuras visitas a Londres.





Por la Tarde

Tras haber saciado nuestra hambre cultural tocará saciar nuestro consumismo a la vez que nos adentramos en el mar de gente que es la zona por la que pasearemos de Londres. Dejando a mano derecha la National Gallery subiremos Whitcomb Street hasta llegar a Coventry Street, calle que desemboca en Leicester Square y Piccadilly Circus








Estamos en zona de teatros y tiendas, de consumismo y de moda, estamos en la zona más viva de Londres, que ya es decir. Aún nos queda mucho paseo y diversión si continuamos por Regent Street, más de un kilómetro de Londres en el más puro estado.

Y como colofón la calle de las tiendas, Oxford Street. Si aún os queda dinero tras este periplo, estáis de enhorabuena, o bien porque sois ricos o porque sois inmunes al consumismo más puro.






Hora de Cenar

Tras todo el día paseando toca darse una buena recompensa, aprovecha que estás en el Soho y elegid uno de sus restaurantes para darte un buen y merecido festín londinense. Si lo vuestro es la comida asiática tenéis al lado Chinatown.





Tras la cena, si aún tienes fuerzas, unas pintas en un pub inglés pueden ser el cóctel perfecto para comenzar una larga noche tras un largo día en la capital de Inglaterra.



Fuente: Trucos Londres

Visitar Bristol en un día



Ubicada al suroeste de Inglaterra Bristol pasa por ser una de las ciudades con menos frío del Reino Unido. Las temperaturas alcanzan a veces hasta los 22ºC, toda una locura.

Es una ciudad eminentemente universitaria, así que el ambiente que hay es muy joven. Con sus dos universidades (la de Bristol y la West England) no podía ser de otra forma. Hay muchísima vida y siempre hay eventos culturales por ver.

Bristol está casi en línea recta por carretera con Londres, así que llegar es más o menos rápido (como dos horas y media en coche, 3 en bus), y además hay un tren cada media hora. No es complicado llegar y visitarla.

La ciudad se fundó a mediados del siglo XII y ahora mismo mide unos 110km2 de extensión. No es una ciudad minúscula pero tampoco es gigante, se puede ver bien andando y en un día lo cubrirás casi todo.

Punto número uno antes de empezar: los ojos bien abiertos. Hay un artista internacional que ha llenado las calles de su obra. El tan conocido como anónimo Banksy tiene Bristol por uno de sus lienzos favoritos.

Comenzamos

Nos vamos a patear Bristol andando, así que ve bien desayunado. Lo primero que nos toca es trepar casi. Empezamos desde el Clifton Suspension Bridge, un puente en lo más alto de la colina donde se empezó a fundar la ciudad y que permite cruzar el río Avon.

Este puente es una enorme obra simbólica ya de la ciudad. Tiene la negra reputación de ser un puente suicida, así que que no te sorprenda ver cantidad de números de teléfono de asociaciones de ayuda






Para reponer fuerzas tras la subida (o para retomarlas al bajar) bien puedes parar a tomar una pinta de cerveza en el The White Lion Pub, que tiene unas estupendas vistas al puente, o un poco más allá tomar media pinta de sidra fuerte en The Coronation Tap. Cuidado, que es MUY fuerte, por eso solo la sirven en medias pintas.

Vamos bajando ya y llegamos al centro de Bristol, donde además está el principal museo de la ciudad: el City Museum and Art Gallery.

Este museo tiene una exposición permanente de arte, historia y ciencias naturales y además la entrada es gratuita y abre todos los días. Te cunde entrar un rato y dar una vuelta, además que el edificio es digno de contemplar también.




Muy cerca está también otro punto a visitar, el Wills Memorial Building, que es parte de la universidad de Bristol y alberga la escuela de Derecho y el departamento de Ciencias Naturales. Solo se puede visitar por dentro en tour turístico, eso sí. Ahí ya decides tú si te merece la pena pagar las 4£. O matricularte en Bristol, como prefieras.





Bajamos un poco más, y en cinco minutos llegamos a Brandon Hill donde encontramos otro icono de la ciudad: Cabot Tower. Si te animas a subir los 100 pies de altura (30 metros y medio) y sus 108 escalones tendrás una vista privilegiada de la ciudad.

El monumento se levantó en 1890 para conmemorar los 400 años del viaje de John Cabot a lo que se convertiría más adelante en Canadá. Amantes de los animales: el parque que hay a sus pies está repleto de ardillas que se os acercarán por unas nueces fácilmente.

Seguimos el descenso (no os quejaréis, todo cuesta abajo) y en apenas 10 minutos llegamos, pasando por delante de la Biblioteca Central a otro punto neurálgico de la ciudad: la Cathedral.

De acuerdo, no es tan impresionante como otras pero tiene mucho encanto también. La entrada es gratuita, así que entra a disfrutar un poco del arte gótico inglés. La zona de jardines que tiene alrededor es un buen punto de solaz si hace buen tiempo, que no es difícil en verano.





Antes de continuar, que sepas que dentro de la propia catedral hay una cafetería. Sí, en el interior de un edificio religioso hay una cafetería. Y abre todos los días, así que puedes perfectamente tomar un café y reponer fuerzas para continuar.

Bajamos entonces un poco más y llegamos al puerto. Bristol fue una de las grandes potencias portuarias del país, aunque ahora ya ha perdido esa actividad comercial. Esta zona ahora está más dedicada la ocio y el comercio.

La zona portuaria es ahora la que concentra más vida cultural. Hay multitud de pubs, restaurantes y cafeterías, así que es un buen momento para hacer la pausa y comer tranquilamente.


Hora de comer

Sitios para comer bien hay varios. Vamos a dar un pequeño paseo visitando la zona exterior del Aquarium, una zona de arquitectura moderna con una enorme esfera de espejos, y cruzando el puente llegamos a Bagel Boy, en St. Nicholas St.




Aquí podemos disfrutar de unos deliciosos bagels, esos panecillos en forma de donut rellenos de COSAS (salmón ahumado, queso cheddar, hamburguesas…) por apenas 3.5£.

Desde esta orilla del río, y con el estómago ya lleno, vamos a bajar hasta otro museo, este de arte contemporáneo: el Arnolfini, que de martes a domingo tiene la entrada gratuita. Si te parece puedes dar una vuelta rápida y cruzar luego el Pero’s Bridge para llegar a Millenium Square.

Esta zona tiene una fuente enorme donde los niños aprovechan las horas de calor pararefrescarse en verano. No te prives de hacerlo tú si ves que el tiempo acompaña y sigue bajando para cruzar el puente y llegar a un monumento interesante.

Llegamos al SS Great Britain, un enorme transatlántico que ahora es un museo que representa la actividad del barco cuando estaba en activo. La entrada puede ser un poco cara, pero merece la pena pagar las 13.50£.

Vamos a alterar nuestro modus operandi y vamos a coger un bus: el 506 nos llevará desde la parada de Maritim Museum hasta Victoria Street para que crucemos el Bristol Bridge y visitemos en condiciones el St. Nicholas Market, un buen sitio (y económico) para comprar algún souvenir.

De ahí nos movemos rápido al Castle Park: un espacio verde en medio de la ciudad donde hay ruinas de edificios de la II Guerra Mundial y los restos del castillo normando que un día existió en Bristol. Empápate de la historia y vamos a descansar ya.





¿Nos tomamos unas pintas?

Desde aquí no quedan lejos los dos pubs con más historia y leyendas de Bristol: el Old Duke y el Llandoger Trow.

El primero lleva sirviendo cerveza desde 1775, y su principal atractivo, al margen de su historia, es el jazz en vivo. Todas las noches, un pequeño concierto. Además también se organizan noches de micro abierto para quien se atreva.

El Llandoger Trow es aún más antiguo: nada menos que de 1664. Una de sus leyendas es que Daniel Defoe conoció aquí al marinero escocés en quien se inspiró para crear a Robinson Crusoe. Y no solo Defoe encontró aquí (dicen) su inspiración, sino que el escocés R. L. Stevenson también conoció a alguien que le llevó a crear a Jim Hawkins, el relator de La Isla del Tesoro.





Si de aquí nos vamos ya de Bristol, podemos dar un pequeño rodeo antes de ir a la estación de Temple Meads y visitar la St. Mary Redcliffe Church, una iglesia que a veces hasta se confunde con la catedral.

Lo suyo es venir hasta este punto andando, se tarda más o menos lo mismo que en bus.Pero si estás muy cansado puedes coger el bus 2, 50, 51, 379, 512 o 672 (cualquier vale) desde Victoria Street hasta Temple Meads.


Mapa del itinerario



Fuente: Trucos Londres

Visitar Oxford en un día



A tan solo 80 kilómetros de Londres se encuentra la ciudad de Oxford, conocida como “la ciudad de las agujas de ensueño”, expresión que se usa para describir la armonía de la arquitectura gótica de los edificios universitarios de la ciudad.

Probablemente, al pensar en Oxford a todos nos viene a la cabeza la Universidad de Oxford, que es la universidad inglesa más antigua del mundo, y una verdadera atracción local. Pero no solo vale la pena visitar esta localidad por sus colegios universitarios –que son increíbles, y podrían ser considerados una ciudad en sí─, sino también por su centro comercial y por su arquitectura espectacular.



No es difícil saber qué es Oxford. El solo nombre de la ciudad ya nos trae a la mente la universidad, celebérrima y la más vieja de Inglaterra, y las carreras de remeros entre ellos y Cambridge.

Oxford está al lado del Támesis y se tarda apenas una hora y media en llegar desde Londres. Es una ciudad no muy grande, así que en un día la puedes conocer perfectamente.

Además de ser una ciudad universitaria por definición, también fue uno de los principales escenarios de la versión cinematográfica de la saga de Harry Potter. Ya llegaremos a ese punto y visitaremos algunas localizaciones.

La mejor idea para hacernos un concepto global de Oxford es empaparse bien del centro de la ciudad. Ahí es donde están la mayoría de los colleges, iglesias, edificios antiguos dignos de visitar y las zonas de shopping más importantes.



Comenzamos

Primera parada: Christ Church College & Cathedral. Esta universidad se construyó en la Edad Media, y ese estilo hizo que además se convirtiera en –tachán– uno de los escenarios de Harry Potter. El comedor de Hogwarts es en realidad el de esta universidad.

Además este sitio sirvió de inspiración a Lewis Carroll para escribir Alicia en el País de las Maravillas. Dice la leyenda que los jardines de esta universidad son los que Carroll intentaba plasmar en su libro.

Desde ahí subimos por St. Aldate’s y llegamos a Cornmarket Street, una calle comercial donde suelen reunirse músicos callejeros, lo que le da bastante ambiente. De ahí pasamos por Broad Street hasta llegar al Balliol College, un colegio universitario del siglo XIII donde estudió el actual alcalde de Londres.

En la misma calle está el edificio Clarendon, donde estaba la imprenta de la universidad. Ahora lo que alberga es la Biblioteca Bodleian, un impresionante edificio con más de 9 millones de volúmenes y que se convierte en visita casi obligada.

Al lado de la Bodleian Library está también el Sheldonian Theatre. Subir hasta lo alto de su cúpula, que se puede, te garantizará unas vistas preciosas de todo Oxford. Las ceremonias de graduación de la universidad justamente se realizan en este teatro.

Por supuesto, esta gigantesca biblioteca con 178 kilómetros de estanterías ha aparecido en la saga de películas de Harry Potter, por si le interesa a los enganchados de la saga.

Tan solo hay que avanzar un poco más y nos encontramos otro edificio histórico: la Radcliffe Camera. Actualmente se utiliza como sala de lectura, antes de la Bodleian era la biblioteca.

Como datos curiosos, J. R. R. Tolkien –en su bendita locura– dijo que este edificio se parecía a uno que solo existía en su imaginación (el templo de Sauron en Númenor, para los más frikis). Y no al revés. La cámara al edificio de su cabeza.



Hora de comer

Sigamos un poco más adelante y a unos diez minutos andando están los preciosos jardines botánicos. Si hace buen tiempo perfectamente podemos aprovechar para comer aquí unos bocadillos o algo. Y si preferís otra cosa ahora hablaremos de restaurantes.

Antes de comer podemos visitar aquí cerca el Magdalen College. ¿Que qué tiene de especial aparte de ser otro colegio universitario precioso? Pues su lista de célebres exalumnos liderada nada menos que por Oscar Wilde. Déjate embriagar por la historia.

Vamos a comer que ya es hora. Andamos menos de diez minutos por la High St. y llegamos a The Chequers en el 131. C. S. Lewis, por ejemplo, solía comer aquí. Por fuera no parece gran cosa pero por dentro merece la pena. Y la comida es excelente y a buen precio (unas 8 libras el plato).

Es hora de bajar la comida. Volvemos sobre nuestros pasos hasta Magdalen Bridge y nos dirigimos al embarcadero. Aquí podemos hacer como en Cambridge y dar un paseo en punt. Alquilemos una o contratemos a un punter para que nos dé un paseo por el Cherwell.

Una vez hayamos descansado bien nos toca seguir andando. Lo primero, pasar por el Merton College, otro precioso colegio universitario a cuya biblioteca, que han pisado grandes como Tolkien, T. S. Elliot o el músico Kris Kristofferson, no se puede entrar con tacones para no estropear la madera.

Continuamos andando y pasamos de nuevo por delante de la Christ Church Cathedral para que nuestro camino nos lleve al castillo de Oxford. Sube la colina para ver tanto los restos como las vistas de la ciudad, merecen la pena.

En este lugar además se lleva a cabo una representación llamada Unlocked que cuenta la historia del castillo. Si llevas bien el inglés, quédate a verlo.

Y ya toca descansar y relajarnos. Vamos a cenar a un sitio especial: el Old Parsonage Hotel, donde en su día se alojó Oscar Wilde. Es un sitio con mucha clase y disponen hasta de una pequeña biblioteca.

Para cerrar el día vamos a ir al Eagle & Child, un pub que está un poco más abajo en la misma calle que el hotel Old Parsonage y justo aquí Tolkien se reunía con su club literario. Sí, a Tolkien le gustaba mucho Oxford.

Esto solo es un ejemplo de ruta que podemos seguir, verdaderamente os lo podéis montar de la forma y manera que más os apetezca y visitar todos los college que os gusten, pagando o sin pagar (los hay gratis y de pago, claro).

Llegado el punto podéis perfectamente apuntaros a alguna de las visitas guiadas por la ciudad. Son gratuitas (aunque luego el guía os pedirá propina, que es su modo de ganarse la vida) y merecen la pena.


Tour Guiado Gratis en Oxford

Como ya conté en este articulo acerca de los Tour guiados en Oxford totalmente Gratis, estos tours son una gran experiencia para conocer Oxford de la mano de un guía profesional y gratis, aunque luego el guía pide propinas (vive de eso).

Así que no dejéis pasar esta oportunidad si tenéis pensado visitar esta ciudad universitaria.


Mapa del itinerario



Fuente: Trucos Londres

Visitar Cambridge en un día



Oímos Cambridge y se nos viene a la mente la imagen de la Universidad, una de las más célebres y prestigiosas del mundo. Pero esa universidad debe estar en algún sitio, ¿no?

Pues sí, a las orillas del río Cambridge, al este del Reino Unido, se encuentra la ciudad homónima de Cambridge, una pequeña joya de apenas 40 kilómetros cuadrados de extensión, lo que la hace muy visitable en un solo día.

Si estáis por el país de Shakespeare bien podéis pasar el día en esta pequeña y bonita ciudad que está apenas a 80 kilómetros de Londres.

Si os animáis, seguid esta pequeña guía para visitarla sin perder tiempo.


Comenzamos

Como es una ciudad poco extensa, tampoco hace falta madrugar mucho. Llegamos cerca de las 9 y media y nos da tiempo a callejear un poco ante de meternos en faena.

Nada más salir de la estación, casi nos topamos de frente con el Jardín Botánico de la Universidad de Cambridge, una zona estupenda para descansar del viaje y empezar con fuerza.




Antes de meternos en la zona más conocida de la ciudad, detengámonos a visitar una pequeña y curiosa iglesia: la del patrón de los viajeros, Saint Botolph’s. En este punto podemos comprar unos cupcakes para ir matando el gusanillo y además colaboramos a restaurar una iglesia preciosa.




Vamos entonces al meollo: los edificios de la Universidad son dignos de ir visitando uno por uno, pero es una gran idea acercarse al Corpus Christi College para ver de cerca uno de los inventos más curiosos de la historia: el Corpus Clock.

Este artilugio fue inaugurado por el mismísimo Stephen Hawking en 2008 y es un reloj que solo da la hora exacta cada cinco minutos. Durante el trayecto, el ritmo es absolutamente irregular precisamente para representar la irregularidad de la vida.





Aprovechando ya que estamos por el centro, nuestra siguiente parada es el célebre King’s College, uno de los colegios que forman la universidad. Esta institución se fundó en 1441nada menos, y es una maravilla arquitectónica.

La capilla del King’s es una joya de la arquitectura gótica inglesa, así que es otra parte obligatoria de la visita. De hecho, el coro de la capilla fue creado para la boda de Enrique VIII con Ana Bolena. Pedazos de historia vayamos adonde vayamos.

Ya volveremos más adelante a la capilla, que de momento es hora de seguir adelante. Cogemos la maravillosa King’s Parade, una de las calles más míticas de la ciudad (lo notaréis por el ambientazo) y llegar al próximo destino.





Llegamos a uno de los puntos clave de la ciudad: la iglesia de Great’s St. Mary, la más céntrica de Cambridge y que tiene una gran torre desde la que se puede ver toda la ciudad. Si además tienes un día sin nubes es altamente imprescindible.




Salimos de la iglesia para ir directos a la Senate House, el edificio posiblemente que más veces hayas visto en el cine siempre que sale esta universidad. La Senate House es el espacio donde se entregan los diplomas y se enseñan las notas de los estudiantes de Cambridge al final del curso. ¿La célebre imagen de los muchachos tirando el birrete para arriba? Aquí es.





Sigamos pues, porque ya seguramente se os haya ido el cupcake a los tobillos así que perfectamente paramos un segundo a reponer energías en el Harriets Cafe Tearooms y seguimos subiendo por la King’s Parade.

Llegamos pues a un edificio verdaderamente interesante: la Round Church, una iglesia redonda inspirada en el Santo Sepulcro de Jerusalén. Merece la pena visitarla, más que nada porque solo hay 4 como ésta en toda Inglaterra.





De acuerdo, no hemos visto mucho de lo más conocido de Cambridge. Es un buen momento para coger un bus turístico que nos enseñe en una ruta de un par de horas lo más turístico de la ciudad. Se coge enfrente de esta iglesia, y cuesta 22’5£.

En el trayecto nos irán contando anécdotas e historias de la ciudad y sus puntos más emblemáticos. Parece algo excesivamente de turisteo, pero merece la pena y así descansamos un poco antes de continuar.

Una vez nos hemos bajado del bus llega el momento del buen yantar. Vamos a aprovechar que Cambridge es una de las ciudades en las que menos llueve de todo el Reino Unido y vayamos a comer de picnic.

Los parques de Cambridge son grandes y preciosos, así que escogemos uno entre Jesus Green, The Backs, Christ´s Pieces o Parker´s Piece y disfrutemos del almuerzo con tranquilidad.

Ya por la tarde, podemos disfrutar de uno de los entretenimientos más típicos de aquí (no, no es beber cerveza. Ya habrá tiempo para esto). Dirijámonos al río Cam y demos un paseo enpunt.

Las punts son unas barcas del estilo de una góndola veneciana. Podéis tanto contratar a unpunter profesional que os lleve por el río o bien, si os veis con fuerzas y ganas, alquilar una para vosotros y darle a la pértiga.

Si el día es bueno, ojito porque el río Cam puede llegar a estar más transitado que las calles, así que si al final sois vosotros los que remáis habrá que mirar bien por dónde vamos.








Dejamos la punt en su embarcadero y nos encaminamos de nuevo hacia el King’s College. Deben ser cerca de las cinco y media de la tarde cuando lleguemos allí para poder entrar en la capilla y poder disfrutar de un grandioso espectáculo.

A las 17:30 empieza el oficio en la capilla. ¿Por qué entrar en misa? Por dos razones. En primer lugar, es la única opción de visitar de forma gratuita este monumento, una de las iglesias más espectaculares del Reino Unido.

Segundo, si entramos en este momento podemos escuchar al coro de la iglesia. Uno de los más conocidos a nivel mundial y cuya resonancia embriaga el espíritu. Aunque no seas creyente.

Y llega el momento de cerrar la visita por esta ciudad, ¿y qué mejor manera de hacerlo quetomando una cerveza (o un ale) en algún mítico pub inglés?

En Cambridge existen muchos pubs muy interesantes, así que vayamos al The Eagle. Este local se hizo célebre porque fue justamente aquí donde se anunció el descubrimiento del ADN. Una ciudad entregada a la ciencia, como podemos ver.

Otra buena opción es The Pickerell Inn, que pasa por ser el pub más antiguo de la ciudad.

Mapa del itinerario



Fuente: Trucos Londres

Visitar Leeds en un día



Un día seguramente se quede corto para visitar esta ciudad tan monumental, que solo está por detrás de Londres en cuanto a arquitectura. No en vano allí está el Henry Moore Institute, una institución donde se hace un repaso a la historia de la arquitectura desde la Antigüedad a la actualidad, por ejemplo.

Leeds está al norte, entre Manchester y York. Desde Londres se llega fácil. Como siempre, recomendamos el tren: solo tarda dos horas y media (algo menos de hecho) desde King’s Cross. También puedes ir en avión, Leeds tiene su propio aeropuerto, pero es mucho más caro.



Comenzamos

Bueno, vamos a arrancar desde la estación de tren (Leeds Station). Seguramente nos dejemos muchas cosas por ver, pero vamos a intentar abarcar buena parte de lo más interesante en esta ruta. Como viene siendo habitual, la haremos principalmente a pie. No dudéis en callejear y perderos, es como mejor se conoce cualquier ciudad.

En primer lugar vamos al sur. Salimos de la estación por abajo, por Neville St, y vamos hasta Globe Rd para ver el primer monumento del día: Tower Work Offices & Studios. Este edificio con tres torres era una fábrica basada en el estilo italiano.

Cada torre de hecho está inspirada en alguna vista en ese país. La más grande, en en Campanario de Giotto de Florencia. La pequeña, en la Torre Lamberti de Verona. La otra puede estar basada en cualquier torre de la Toscana.

Leeds fue una ciudad industrial importantísima, lo que durante un tiempo la convirtió en una ciudad hasta fea. Sin embargo, las remodelaciones del casco histórico y las rehabilitaciones bien hechas la han convertido en una joya al norte del Reino Unido.

Bajamos por Water Lane hacia Marshall St y en el cruce con Leodis Ct encontramos el siguiente punto de interés del día: Temple Works, una vieja fábrica de lino cuya arquitectura está basada en un templo egipcio.

Curiosamente, el techo de este edificio estaba cubierto de hierba y las ovejas podían pastar en él. Es sorprendente encontrarse edificios como este en mitad de un barrio industrial, pero la curiosidad bien merece la pena.

Salimos entonces por Leodis St en dirección St Francis, cogemos la Victorian Road y Great George St, o bien coges un bus (2, 3, 3A, 51 o 52) desde Meadow Rd y vamos al Royal Armouries Museum.

Este museo tiene una exposición permanente, sí, de armas medievales, armaduras, cascos y demás material bélico. Hay también exhibiciones de caza con halcón, torneos, exposiciones interactivas… en fin, es el segundo museo más importante de la ciudad, al fin y al cabo. Verdaderamente completo.

Cruzamos ya entonces el río Aire, nuevamente tenemos la opción de coger un bus en vez de andar porque tardaremos lo mismo en llegar a West Yorkshire Playhouse (unos 20 minutos), así que como queráis.

Este moderno e imponente edificio es un teatro, de los más reconocidos de toda Gran Bretaña. Es un buen sitio para relajarse un poco, paseando por la plaza adyacente y por Centenary Square.



Hora de la comida

Si queremos comer ya por aquí tenemos el Kendells Bistro, un buen restaurante donde tomar energías para continuar. No es mala idea, dado que ahora nos va a tocar un buen pateo por una zona en la que andar es, sin duda alguna, la mejor opción.

Con el estómago lleno cruzamos el City Centre Loop, una curiosa rotonda, y vamos por George St hasta el Leeds Kirkgate Market. Sí, ha llegado la hora de visitar la zona más comercial y con vida y ambiente de Leeds.

Este es el mercado cubierto más grande de Europa, y puede jactarse además de ser la cuna de una de las cadenas más conocidas del mundo, Marks & Spencer. El lugar es verdaderamente gigantesco, es prácticamente una manzana entera (y de las grandes) solo para él. No os perdáis mucho, sobre todo por el bien de vuestra cartera.

Pasamos de aquí a otro comercio donde se juntan tanto la parte comercial como la turística, por lo bonito de la construcción. El Victoria Quarter es un conjunto de galerías comercialesque está en un antiguo edificio de estilo victoriano de finales del siglo XIX.

Arquitectónicamente es una delicia, si además vas de compras pues ya puedes olvidarte de ver el resto de Leeds porque de aquí no sales. Y te perderás, un poquito más abajo ahí a dos minutos, otro increíble edificio (más bonito si cabe) de la ciudad: el Thornton’s Arcade.

Este edificio es más antiguo, pero igualmente está rehabilitado cuidadosamente y se ha convertido en otra zona comercial donde cualquier visitante (u oriundo) puede meterse a dar un paseo y fundir la tarjeta de crédito.

Pero sigamos, que nos perdemos y aún nos quedan un par de cosas interesantes por ver. Si subimos por Briggate y torcemos a la izquierda por The Headrow llegamos a otro gran centro comercial, el The Light, donde tomaremos un café aunque sea del Starbucks para continuar al broche final de la visita a Leeds.

Un poco más adelante, en la esquina de Headrow con la calle Cookridge, está el Henry Moore Institute del que antes hablábamos. Siempre habrá aquí alguna exposición o evento, así que haceros un favor y no os lo perdáis, sobre todo si os gusta la arquitectura o la escultura.




Últimos pasos

Cuando hayáis decidido que está bien, avanzad un poco por The Headrow (nada, diez metros) y llegaréis a la Leeds Art Gallery, el museo por excelencia de la ciudad. La colección permanente de pintura, escultura y dibujos de finales del siglo XIX y principios del XX es unmust de esta ciudad.

En esta zona lo mejor es callejear todo lo posible, porque hay muchísimas cosas para ver y están todas juntas, como el Ayuntamiento de la ciudad, Park Square o la St. George House. De que termines o te canses, vuelve al Henry Moore Institute y coge Calverley St hasta la Millenium Square.

En esta plaza lo que hay, aparte de un ambientazo genial, es vida. Mercadillos, actuaciones en directo, músicos callejeros… no solo es bonita en cuanto a su arquitectura, es que es un foco de actividad constante donde podemos rematar el día de forma magistral.

Y muy cerca también está la catedral de Leeds, que se terminó de construir… en 1904, después de ser derruida a finales del siglo XIX. Es cuanto menos interesante ir a echar un vistazo, por su estilo mezcla viejo-nuevo.

Conste que este itinerario que acabamos de cerrar en Millennium Square, aparte de ser solo una recomendación, es perfectamente factible al revés, arrancando desde nuestro cierre.


Mapa del itinerario


Leeds es una ciudad muy visitable, quedan muchas más cosas por ver pero simplemente no da tiempo al menos en este recorrido.


Fuente: Trucos Londres

Visitar Bath en un día



Bath. El nombre puede no inducirnos mucha confianza por aquello del significado, pero no nos dejemos engañar: esta preciosa ciudad es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 1987.

Es una ciudad pequeñita del suroeste inglés que apenas cuenta con 90.000 habitantes, así que se visita muy bien en un solo día. Se fundó hace nada menos que 2.800 años, y el fundador fue el padre del rey Lear, el que posteriormente inspiró la obra de Shakespeare.

Bath tiene además un ilustre oriundo: Jane Austen. La escritora mete prácticamente la ciudad en todos sus libros, prueba del cariño que le profesa. Ya entraremos más adelante en este tema, que algo se puede visitar.



Comenzamos

Una vez llegamos a Bath Spa, la estación, que nuestros pasos nos lleven por la Pierremon St hasta Parade Gardens, unos jardines preciosos para visitar al lado del río Avon. La entrada cuesta solo 1.2£, y será un dinero muy bien gastado.

Vamos a dar un pequeño rodeo. Salimos por el norte, pegados al río, y llegaremos a un puente precioso que a los que hayan ido a Florencia les recordará al Ponte Vecchio: Pulteney Bridge.

Este puente es más moderno que el de la ciudad italiana, data de 1769. Y al igual que su primo transalpino hay viviendas sobre él. Si queréis volver más adelante, del otro lado del río se pueden coger barcos que nos den un paseo por el Avon. Nosotros vamos en dirección contraria.

Dejamos el puente atrás, pasamos junto a la Victorian Art Gallery, bajamos por High St y llegamos a la Bath Abbey, la abadía de la ciudad. Es una iglesia anglicana consagrada a San Pedro y San Pablo y un precioso ejemplo del estilo gótico inglés.

El frontón, perfectamente simétrico, es una auténtica maravilla. Es perfectamente visitable, así que entramos un rato a dejarnos embriagar por su interior.

Es el momento de acercarnos a la mayor atracción de esta ciudad, que está al lado de la abadía. Puede que nos encontremos una señora cola, pero corre bastante rápido así que cunde esperar: las Termas Romanas.

Vale, la entrada cuesta 12.50£ por persona, pero son lo más representativo de la ciudad (de hecho, la estación de trenes se llama Bath Spa por esto). Son unas termas de la época romana que han quedado como museo, no podemos bañarnos en ellas.

La visita guiada por las termas es muy completa y didáctica, así que merece la pena hacerla y pisar un poco de historia del Imperio Romano. Hay unas audioguías con muchísimas explicaciones y carteles en cada esquina.

Cuando salgamos de aquí cogeremos el Union Passage hasta Miltom St, la calle comercial por excelencia de Bath. Jane Austen la refleja bastante bien en la novela Persuasión, y aquí están las tiendas de ropa más destacadas.



Hora de comer

Aunque parezca mentira, ya será la hora de comer. Vamos a ir a uno de los mejores restaurantes en relación calidad/precio de la ciudad. Subimos hasta George St, giramos hacia Gay St y subimos por ahí hasta The Circus.

Antes de ir al restaurante homónimo nos toparemos con esta plaza, un ejemplo precioso de arquitectura victoriana. En pleno centro, un gigantesco árbol da sombra a la rotonda. Es como poco impactante.

En el 34 de Brock Street, saliendo por el norte de la plaza, está el Circus. Se come de maravilla y el menú completo sale por menos de 20£ per capita.

Con el estómago lleno nos dirigimos a la que está considerada como la calle más elegante del Reino Unido: The Royal Crescent, una impresionante calle semicircular de estilo también victoriano.

Está bien que hayamos venido aquí no solo porque la calle y el semicírculo de construcciones majestuosas sean para quitar el hipo, sino porque también podemos bajar la comida tranquilamente sesteando en el Royal Victoria Park, que está al lado y es un sitio de lo más relajante.

Volvemos sobre nuestros pasos por la Royal Avenue y vamos atravesando el parque sin prisas (es un paseo largo pero precioso y relajante a más no poder) hasta llegar de nuevo a Gay St, aunque un poco más abajo.

Hemos vuelto aquí para ir al Jane Austen Center. Un estupendo museo donde se retrata la vida completa y el entorno histórico de la escritora.

Finalizaremos el recorrido por Bath haciendo algo muy inglés: tomar té. Salimos del centro y casi al lado tenemos el Regency Tea Room, un salón inglés donde podremos disfrutar de no menos de 15 variedades diferentes de esta bebida tan británica.

Bath es una ciudad pequeña, pero encantadora. Desde este punto podemos volver callejeando por sus rincones hasta Bath Spa Station y despedirnos de ella para volver a nuestro centro de operaciones.


Fuente: Trucos Londres

Visitar Glasgow en un día



La mayoría de los viajeros al pensar en Escocia automáticamente desvían sus pensamientos hacia Edimburgo por su historia, su fama y, en definitiva, por su encanto.

Pero a tan sólo una hora de distancia en coche tenemos Glasgow, una ciudad cuyo pasado ha sido muy industrial, pero que se va ganando el cariño de muchos turistas a pulso.

En 2009 la guía Lonely Planet la eligió como uno de los 10 mejores destinos del mundo para visitar y tres años después el portal web TripAdvisor la clasificó entre las 12 mejores ciudades de Europa.

Con el paso del tiempo, los astilleros que rodeaban el río Clyde han dado paso a hermosos parques y toda la industria que llenaba la ciudad ha cedido el protagonismo al ambiente y el bullicio propios de una ciudad con mucho encanto y donde el arte se respira prácticamente en cada rincón de esta ciudad escocesa.

Al tener mayor tamaño que su vecina –y a veces rival– Edimburgo (de hecho es la ciudad más grande de Escocia), movernos por ella a pie es algo más complicado. Y como sólo vamos a darnos un día para conocer los imprescindibles de Glasgow, es importante usar el transporte público para ver lo máximo posible en el menor tiempo.

El metro es, sin lugar a dudas, la mejor opción. Hay por supuesto autobuses turísticos que permiten un rápido vistazo por la ciudad, pero la mala circulación lo complica. Si eres un viajero empedernido, nada mejor que recorrerte la ciudad con un mapa en un mano y un billete de metro en la otra. Los hay de 10 y hasta 20 viajes, pero existe un ticket llamado el ‘Discovery Ticket’, que te permite viajes ilimitados durante todo un día por tan sólo 4 libras.

Arte, arquitectura y buen ambiente son los pilares de la ciudad. De modo que haremos un recorrido que nos permita disfrutar de todos ellos sin dejarnos ningún imprescindible por el camino.

Como al inicio del día estamos mucho más activos y a medida que van pasando las horas de largas caminatas el cansancio se apodera de nosotros, lo mejor es empezar de fuera hacia dentro.


Comenzamos

Un buen punto de partida puede ser el Kelvingrove Museum. Para llegar hasta él, sólo debemos coger la línea circular del metro (naranja) y parar en KelvinHall, de ahí al museo son unos 10 minutos a pie por Dumbarton Rd y Argyle St.

Las entradas al museo son gratuitas y se recorre en poco tiempo puesto que no es muy grande, pero no podéis perdéroslo. Es uno de los lugares con más visitas de turismo del país.

En su interior podremos encontrar desde galerías enteras dedicadas a animales como todo un sector medieval, además de una colección con pinturas de los artistas más destacados de la historia de la humanidad.

Atravesando el Kelvingrove Park se llega en apenas 10 minutos a pie a la Universidad de Glasgow, la cuarta más antigua del país y una de las tres ciudades escocesas que se encuentran en la lista de las 100 mejores universidades del mundo.

Un conjunto de edificios neogóticos repletos de magia y que parecen sacados de uno de los libros de Harry Potter. Posee una espectacular torre que sólo puede visitarse si acudimos en viernes, de ser así, las entradas se pueden comprar en el Visitors Centre de la propia universidad.

Como nos encontramos en pleno corazón del West End de Glasgow (que es el casco antiguo de la ciudad), es más que recomendable pasear un poco por esta zona antes de volver a coger el metro.

Para los amantes del arte, perpendicular a la University Ave, en Hillhead St, se encuentra la Hunterian Art Gallery. Si no, lo mejor es darse un tranquilo paseo por Asthon Lane, una de las calles más pintorescas de la ciudad –y la calle fetiche de los estudiantes– que está llena de pequeños bares y restaurantes muy conocidos.

Además se encuentra a tan sólo unos metros de la universidad. Aprovechad esta zona para pasear un poco por la orilla del Clyde River.

Es hora de coger el metro en la estación Hillhead (también en la línea circular) a Buchanan St, que nos traslada a pleno centro neurálgico de la ciudad.

La calle Buchanan es la calle más comercial de Glasgow, una enorme avenida peatonal quela cruza de norte a sur donde, además de ir de tiendas, podemos admirar la gran cantidad de artistas callejeros que se colocan a lo largo y ancho de la misma.

A 5 minutos de distancia podemos llegar hasta la George Square, construida hace casi 300 años y donde se encuentra el Ayuntamiento que es uno de los puntos más turísticos de la ciudad.

George St se cruza con Albion St a la altura del hotel Premier Inn. Bajando esa calle se llega en breves minutos al distrito Merchant City donde se encuentra el Café Gandolfi.

Es hora de parar a comer. Esta es sólo una de las múltiples opciones que hay, pero perfecta si se quiere degustar una mezcla ecléctica de platos escoceses. Si no, podéis entrar en la página http://www.5pm.co.uk/ para poder decidir mejor dónde comer y cenar.

En ella tenéis descuentos de los principales restaurantes de la ciudad y no sólo eso, sino que podéis además contar con opiniones, así como menús y direcciones, que os ayudarán a decidir mejor dónde comer y cenar. Ya que sólo estamos un día y no podemos probarlo todo, mejor ir sobre seguro.

Después de comer, la primera calle a la derecha desemboca en High St, subiendo esa calle –ojo que es un buen paseo– se desemboca en la Catedral de Glasgow, la única catedral medieval de toda Escocia que aún está intacta.

Su imponente estilo gótico nos traslada hasta 1136, el año en el que se empezó a construir, aunque su apariencia actual ha sufrido ciertos retoques.

Justo al lado, en lo alto de una colina se encuentra la Necrópolis, un cementerio victoriano perfecto para los admiradores de Edgar Alan Poe o Henry James que además goza del título de ser el más grande de Europa.

¿Y qué hay de Charles Rennie Mackintosh? Este arquitecto fue uno de los mayores representantes del Art Noveau en Reino Unido. Su obra se respira por todo Glasgow donde significa arquitectónicamente lo mismo que Gaudí para Barcelona.

Encontraréis reminiscencias suyas casi sin buscarlas, pero una visita obligada es The Willow Tea Rooms, una casa de té remodelada por él y que es un clásico de Glasgow.

Para ir hasta ella desde la Necrópolis sólo hay que andar unos metros hasta la intersección entre las calles Cathedral St y Collins St, allí tanto el autobús 19 como el 19A llevan, en apenas 15 minutos, hasta la puerta prácticamente. Sólo hay que bajarse entre Bath St y Campbell St y subir esta última hasta el famoso salón de té.

Para finalizar el recorrido, nada como cerrar la visita en un típico pub escocés. Dando un tranquilo paseo, sólo hay que retroceder hasta Campbell St y girar, primero a la izquierda en St Vicent St y por último a la derecha en Renfield St y llegas al Horseshoe Bar, un conocidísimo pub del que se dice que tiene la barra contigua más larga del mundo y donde además se puede cenar bien por apenas 5 libras. Además, a partir de cierta hora se convierte en un karaoke fantástico.



Mapa del itinerario


Fuente: Trucos Londres

Visitar Edimburgo en un día




Edimburgo, capital de Escocia. La ciudad no llega a los 500.000 habitantes y apenas mide 117km2 (Madrid, por ejemplo, son más de 600.000), así que visitarla en un solo día no es un plan muy descabellado que digamos.

La capital escocesa fue fundada en 1125 nada menos, y por tamaño es más pequeña que Glasgow. Vamos a dar un paseo por esas calles de casi 900 años de historia a la carrera como quien dice, a ver qué podemos ver.

Para empezar, hay que dividir la ciudad en dos: la Old Town (o Ciudad Vieja) y la New Town (Ciudad Nueva). Es una parte fundamental para visitar, ha mantenido la estructura que tenía en la Edad Media y durante la Reforma protestante.

Por allí están la Catedral de Saint Giles, las Cortes escocesas, la Universidad de Edimburgo y una cantidad importante de callejuelas subterráneas que son todo un alarde de ingeniería de caminos de la época.

Lo mejor de hecho es empezar por arriba e ir bajando la llamada Royal Mile, una calzada que une el Castillo de Edimburgo con el Palacio de Holyrood House. Lo que mide esta avenida, 1’8km, es lo que se llama una milla escocesa. Una calle con historia propia.

Bajando por esa calle puedes ir mirando a los lados y perderte por cuantos callejones quieras, toda la Old Town es un monumento en sí misma, y llegar hasta el Holyrood House. 
De camino puedes visitar el Grassmarket, una plaza medieval con un ambientazo digno de echar un rato.

Ahí perfectamente puedes tomar un refrigerio antes de continuar la caminata, y de paso puedes visitar el cementerio de Greyfriars y ver la tumba de Bobby, el perro que estuvo 14 años junto a la tumba de su dueño y que ahora es un icono de la lealtad escocesa.

Ya que has llegado hasta este punto, te puede resultar buena idea parar un momento e ir a una cafetería: The Elephant House. ¿Por qué, dirás, esta y no otra? Muy sencillo.

The Elephant House es una de las cafeterías bohemias por excelencia. Tanto es así que J. K. Rowling, la autora de Harry Potter, estuvo allí día sí día también mientras escribía los primeros libros de su saga más célebre. Ian Rankin, otro importante escritor de novela negra, es otro notable cliente del bar.

Sube entonces por el George IV Bridge y estarás otra vez en la Royal Mile y a muy pocos metros de la St Giles’ Cathedral, un precioso monumento que deberás visitar. Te sobrecogerá, no decimos más.

Continúa por la Royal Mile y llegarás, tras un buen paseo en el que puedes callejear cuanto te plazca, al Palacio de Holyrood, donde solía habitar la familia real escocesa y que ahora sirve de residencia oficial para la reina Isabel II en la tierra de William Wallace.



El palacio está lleno de pasadizos secretos y túneles. La leyenda cuenta que mandaron a un soldado para investigar si el palacio y el castillo estaban unidos, pero se perdió y no se volvió a saber de él. Se dice que aún se oyen los cánticos que entonaba el soldado.

Si coges aquí el bus 26 en dirección a Tranent llegas hasta… la playa. Sí, Edimburgo tiene playa. Fría, claro, porque es lo más septentrional del Reino Unido, pero ahí está Portobello Beach.

En Portobello Beach si quieres puedes dedicar un rato a hacer kitesurfing o casi cualquier deporte acuático que se precie. O simplemente puedes darte un paseo por la arena relajadamente.

Vuelve entonces al Holyrood Park, el parque donde está el palacio. Ahora sube por la colina verde hasta el Calton Hill y deja que la vista te llene. Vas a ver toda Edimburgo de un tirón, hasta una acrópolis que le ha valido el sobrenombre de la Atenas del Norte.

Ya que estás ahí es el momento de bajar por Princess Street y llegar hasta el parque homónimo, donde puedes perfectamente parar a tomar un café o sentarte a comer un bocadillo que te dé combustible y seguir paseando.

El parque es enorme y relajante, y tienes cerca una buena cantidad de tiendas y bares donde aprovisionarte para montar el picnic por tu cuenta. Y a buen precio, que es lo importante sobre todo si vas con el bolsillo justo.

Y ya nos metemos de lleno en la New Town, paseando por Rose Street, un compendio de callejuelas simétrico cargadas de comercios y restaurantes, y por supuesto por George Street, la zona más aristocrática de Edimburgo.

Otra opción si sales de Princess Street es acercarte al Dean Village. Está solo a diez minutos andando del parque y es una zona muy desconocida de la ciudad, pero verdaderamente preciosa.

El Dean Village es una especie de pequeño pueblecito en medio de la naturaleza, a orillas del río Leigh. Las casas son del siglo XV y se restauraron hace apenas 50 años, ahora es una zona residencial de las más apreciadas y tranquilas de Edimburgo.

Desde allí, a apenas 15 minutos andando, nos dirigimos a Stockbridge. El barrio bohemio y pijo de la capital escocesa. Es un buen sitio para cerrar el día de caminatas por la buena cantidad de bares y restaurantes que os encontraréis.

Si te quedan energías para vivir la noche escocesa, los pubs son tu mejor opción. El célebre The Royal Oak es uno de los bares más conocidos de Escocia, y está además ubicado en pleno centro de la Old Town (concretamente en 1, Infirmary St.).

En este bar además son frecuentes las sesiones de música en directo, incluso improvisadas, lo que le da un plus al local.

En el centro de la Royal Mile está la Deacon’s Brodie Tavern, llamada así por el diácono Brodie, un sacerdote que llevaba una doble vida: de día pregonaba el evangelio y de noche se convertía en un personaje de la peor calaña. De hecho, fue condenado a la horca.

Este personaje le sirvió a otro ilustre escocés para escribir uno de los relatos más conocidos de la literatura de terror: El doctor Jekyll y mister Hyde. Sí, Robert Louis Stevenson también era escocés. De hecho, se puede visitar su casa: está en Heriot Row, en pleno centro de la New Town en una zona verdaderamente elegante de la ciudad, junto a la Queen St.




Mapa del itinerario



Fuente: Trucos Londres